“Corazón de siervo”


INTRODUCCIÓN En Isaías 60:2 hay una Palabra que nos anuncia los tiempos en los que estamos viviendo. Hoy nos encontramos con mucha corrupción, inmoralidad y violencia. Sin embargo, cuanta más oscuridad, más Dios va a resplandecer en cada uno de los que lo aman y lo siguen. No hay espiritualidad sin Jesús. La única forma de vivir la plenitud de paz y eternidad es a través de Cristo, de su obra redentora en la cruz, del perdón de los pecados y del amor de Dios. Allí comienza la verdadera espiritualidad, cuando Jesús nos da la nueva vida. Y aunque estemos expuestos a las tinieblas, a lo oscuro y confuso, si le cerramos la puerta a todo lo que no es de Dios, entonces podremos apreciar el poder transformador del Espíritu Santo. Hoy hablaremos acerca de cómo experimentar lo mismo que vivió Jesús en la tierra y tener un corazón de servicio.

 DESARROLLO Dios no mira la apariencia, sino que conoce las profundidades de tu corazón. En Ezequiel 11:19, el Señor nos anuncia que renovará nuestro interior. Dios es el único que puede transformar nuestra vida. Así ocurrió con David, un joven menospreciado por su propia familia pero que buscaba tener una actitud buena hacia Dios y la vida. Fue así como pasó de ser un pastorcito de ovejas a un monarca amado.

 David, invisible para los hombres, pero valiosísimo para Dios 

Dios lo vio, aún cuando ni su propio padre lo consideraba. Allí en medio del rechazo de su familia y el menosprecio, el Señor lo llamó para ungirlo como el nuevo rey de Israel. Aunque a veces veamos puertas que se cierran, es vital entender que Dios va guiando nuestro camino. Las situaciones que no se dan como esperamos, es porque no nos hubiesen bendecido. El Señor es quien se encarga de acercarnos a personas que son de edificación, por lo cual, es necesario que nos dejemos guiar por Él.

 Cuidando lo que Dios no dio 

Tu familia es de bendición. No estás donde estás por accidente, sino que todo tiene su propósito. La cuestión está en valorarlo y atenderlo, en perdonar y restaurar lo que se ha descuidado. Esto va limpiando nuestro corazón. A veces puede ocurrir en los matrimonios, que las preocupaciones, la demanda de los niños y la rutina, hacen descuidar la relación. Este es un gran peligro, puesto que lo que uno no valora en su casa, alguien ajeno puede intentar robarlo por medio de halagos y atenciones que nosotros no estamos teniendo. El amor a través de los años se cultiva, si uno busca momentos de romanticismo, la costumbre se rompe y la expectativa vuelve, como en los años de noviazgo. La pasión hay que cuidarla. Así como en lo espiritual. Si uno no pasa momentos con nuestro Señor, la comunión comienza a enfriarse. Sin embargo, Dios no va a soltarte hasta que cumpla su propósito en tu vida! Dios está buscando corazones como el de David, que lo adoraban y lo servían en cada etapa. Servir al Señor e involucrarse, renueva la pasión. Así como en la familia, debemos buscar dar lo mejor a los que más amamos, también en la casa de Dios, debemos esforzarnos por servir y amar a nuestros hermanos en Cristo. Hoy vemos jóvenes esclavos de la noche y los vicios, pero también vemos jóvenes apasionados por conocer más de Dios y por experimentar el fuego del Espíritu Santo. Un gran despertar espiritual se está comenzando a sentir y algo grande va a desatarse. Debemos preparar nuestro corazón para que no nos pase de largo, sino que seamos protagonistas.

 Corazón de siervo 

¿Quieres tener un corazón agradable a Dios? En Hechos 13:36 vemos lo que la Biblia habla acerca de David: que sirvió a su generación. Y si lo comparamos con Isaías 42:1, donde hace referencia a Jesús, veremos que hay una gran similitud en cuanto al servicio y la humildad. Cuando uno experimenta la madurez espiritual, no tiene necesidad de dar órdenes todo el tiempo, sino que busca servir. Y si surge una necesidad, hay una disposición de buscar resolverla en lugar de esperar que alguien más se ocupe. Jesús, en cierta ocasión, en lugar de llamar a los criados, tomó una toalla y una tinaja y comenzó a lavarle los pies a sus discípulos (Juan 13:3-5). Un siervo no es alguien reconocido y enaltecido sino que es alguien que se dedica a servir. Somos siervos de un gran Dios. No busquemos los aplausos, sino el agradarle a Dios de corazón. Tal como dijo Isaías: “Heme aquí, envíame a mí”. No sostuvo que otro debía ir en su lugar, sino que se animó a cumplir con su llamado. Cada uno de nosotros tenemos dones y talentos para ser de bendición. Es tiempo de levantarse y dar con amor y humildad de lo que tenemos! El servicio habla de confianza, de madurez y generosidad. Es una decisión, así como el de conectarse con el Espíritu Santo. No es algo que ocurre al azar, sino que lo podemos provocar si lo buscamos con todo el corazón. David estaba conectado con Dios y eso se reflejó en su vida. Aunque no fue perfecto, y la Biblia detalla muchos errores cometidos, de cada uno pudo levantarse y ser restaurado. Así como veíamos la clase pasada, David amaba la Palabra de Dios. Esto guía nuestro andar y nos conduce a tomar buenas decisiones, no basándonos en la propia experiencia o en las emociones del momento, sino que nos revela la sabiduría de lo alto. Así podemos encontrar, por ejemplo en Filipenses como el apóstol Pablo encontraba refugio en Dios y gozo aún a pesar de estar en medio de grandes persecuciones y batallas. O también, en Efesios, que fue una carta escrita desde la misma cárcel y en lugar de transmitir depresión y derrota, infundía aliento y fortaleza espiritual. También podemos citar a Gálatas, que le enseña al cristiano a librarse de la esclavitud del pecado para poder servir a Dios en plenitud; Corintios que habla muchísimo del amor a Dios y a la familia; Marcos que lo presenta a Jesús como Hijo de Dios y su obra maravillosa y también Mateo (entre tantos otros libros) que lo muestra en su perfil de rey con pleno poder y autoridad.
 La Palabra de Dios es maravillosa. Si la leemos y meditamos en ella, encontraremos grandes tesoros para aplicar en nuestra vida.

 CONCLUSIÓN

Por tanto, aunque otras personas no te consideren valioso, Dios ve la actitud de tu corazón y así como David, quiere usarte grandemente. La clave está en valorar lo que tienes y cuidarlo. Multiplicar, como la parábola de los talentos, lo que has recibido y ser de bendición a quienes te rodean. Si quieres tener un corazón agradable a Dios, entonces debes buscar servir con humildad y por amor. Esto te llevará a alcanzar la madurez y experimentar, tal como lo hizo Jesús por ti, lo valioso de tener un verdadero corazón de siervo!

Preguntas de reflexión: 

  1. Al llegar a tu casa, ¿das lo mejor de ti o lo que te sobra? 
  2. ¿En qué estás mostrando tu servicio a Dios? ¿Quiénes son beneficiados con los dones que Dios te ha dado? 
  3. ¿Por qué Jesús decidió lavarle los pies a sus discípulos? 
  4. ¿Cuál es el valor de tener un corazón de siervo?